A inicios de mes, Francisco Ísmodes, ministro de Energía y Minas de Perú, anunció que en 2030 el 15% de la matriz energética sería generada con energías renovables. El ministro destacó el parque eólico Wayra, que generará más de 100 MW. “Esto permite un ahorro importante de emisiones de dióxido de carbono durante la generación de energía”, indicó en esa oportunidad. 

Sin embargo, en materia energética, el impulso más fuerte y concreto del Gobierno es la intención de aprobar el proyecto de ley de Hidrocarburos, que entre otras ventajas para este sector, ampliaría la vigencia de contratos petroleros por vencer hasta 60 años, bajo la premisa de incentivar la inversión en proyectos de petróleo y gas natural.

El tibio impulso a la generación de energías renovables, y por otro lado, una política que fortalece la exploración y explotación de hidrocarburos, parecen iniciativas contradictorias y en competencia dentro de un mismo sector. ¿Estamos camino a una real diversificación de la matriz energética en un escenario de cambio climático que requiere de tecnologías más limpias?

Pedro Gamio, exviceministro de Energía, se refiere a una transición energética que comenzó en 2006 con la masificación acelerada del gas natural y la promoción de energías renovables en 2008, pero que se volvió lenta desde 2012. “Se debe elegir entre tecnologías menos contaminantes o no contaminantes. La combinación entre gas y energías renovables es la receta que prima en el mundo”, dice. De estas tecnologías –precisa el exfuncionario– el gas es el hidrocarburo menos contaminante, sumado a las energías renovables que aún no llegan a un desarrollo tecnológico que permita responder a la demanda del transporte.

En efecto, si uno analiza la matriz energética primaria del país (tecnologías sin procesamiento), el 72% corresponde a hidrocarburos como el gas natural y el petróleo, destinados principalmente al transporte público y privado.

El Perú promulgó este año la ley de Cambio Climático. Además, firmó el Acuerdo de Paris en 2015 y presentó su Contribución Nacionalmente Determinada (NDC), que son compromisos vinculantes. Entonces, se supone que se debería apuntar decididamente a reducir la presencia de combustibles fósiles (contaminantes) en esta matriz, diversificando las fuentes de energía. Pero ello no sucede. ¿Existe un plan nacional de energía?

Si bien en 2012 se publicó el Plan Numes (Nueva Matriz Energética Sostenible), que sirvió de insumo al Plan Energético Nacional de 2014 presentado por el Ministerio de Energía y Minas, que podría ser una primera tentativa de planificación energética sostenible para el país “no se tomaron acciones por parte del Gobierno para su adopción y cumplimiento”, explica Ximena Guardia, especialista en energías renovables. En su opinión, hay planes de energía para 2040, pero no son aterrizables a través de objetivos, metas claras, así como responsables de implementarlos.

Lo que sí se promueve a gran velocidad es el proyecto de ley de Hidrocarburos para reflotar el mal momento del sector. El gremio petrolero señala que durante los últimos 30 años la producción diaria se redujo a la mitad y que Perú produce hoy 45 mil barriles diarios de petróleo de los 180 mil que consume. Es decir, hay un déficit que se debe importar y una ley que debe “salvar” este sector.

Cuestionable por varios motivos, entre ellos, por estar ‘ad portas’ de la electrificación del transporte, un nuevo escenario que llegará al país en el mediano plazo. Entonces, cabe la pregunta de qué es más legítimo: colocar el mayor peso de las políticas públicas en impulsar la exploración y producción de hidrocarburos o planificar y promover fuentes de energía más limpias en el marco de un plan energético nacional.

De acuerdo con Gamio, la electrificación del transporte será sostenible también en la medida que la matriz de electricidad dependa de energías renovables. “Si la matriz es básicamente fósil no estás logrando el cambio”, dice. Cita estudios que señalan que en 20 años la presencia del mercado eléctrico en el transporte será considerable en el mundo.

Sin embargo, advierte que el uso de gas natural en el transporte, importante paso de la transición energética, está decreciendo. “No hemos sido capaces de sacar adelante un programa de ‘chatarreo’ eficiente que permita modernizar la flota vehicular y avanzar en la diversificación de la matriz de transporte”, dice.

MATRIZ ELÉCTRICA

Dentro de la matriz de generación eléctrica, las energías renovables alcanzan actualmente un 4,2%. En 2008 se promulgó un marco normativo (Decreto Legislativo 1002) que prioriza la inversión en la generación de electricidad vía el uso de energías renovables. Además, se estableció la venta de electricidad vía subastas especiales cada dos años. Hasta el momento se han realizado cuatro subastas y se han adjudicado 64 proyectos que equivalen a 1274 MW, con una inversión de US$1957 millones, según Osinergmin.

Sin embargo, las energías renovables en la matriz (principalmente eólica y solar) no llegan al 5%. De acuerdo con la norma, en los primeros cinco años, cumplidos en 2013, la participación de las energías renovables debía alcanzar el 5%. Es decir, se ha incumplido con incrementar la participación de estas tecnologías en la matriz.

En opinión de Guardia, hay una actitud reacia de las autoridades para promover las energías renovables. “Dicen que son más costosas, pero estas han alcanzado precios muy competitivos con respecto a otras tecnologías, sobre todo en la última subasta”. La especialista explica que una de las principales preocupaciones de los organismos reguladores del sistema eléctrico era la confiabilidad de las centrales eólicas y fotovoltaicas, pues se trata de tecnologías que no están disponibles las 24 horas del día. “Sin embargo, los factores de planta de estas centrales en el Perú, es decir, la relación entre la energía real generada por las centrales y la energía generada si estas hubieran trabajado con toda su capacidad, está entre el 30 y 40% para las centrales eólicas, mientras que para las centrales solares está entre el 20 y 30%, lo cual es poco común en centrales de su tipo”, precisa.

Por su parte, Melissa Capcha, presidenta del Centro de Innovación Climática y de Sostenibilidad, sostiene que desde el nivel político no hay un gesto claro de superar la presencia de 5% de energías renovables en la matriz de generación de electricidad, aun conociendo la capacidad de Perú en diversas fuentes de energía como biomasa, geotermia, eólica y solar. “Las empresas promotoras de proyectos con energías renovables, no tienen un panorama claro y están a la espera de la quinta subasta que sigue sin tener fecha”, explica. 

Capcha advierte que existen lobbies de grandes compañías e inversionistas que promueven el uso de combustibles fósiles y están obstaculizando el avance de energías renovables. Esta situación –precisa la especialista— pone en riesgo los compromisos asumidos por el país en el Acuerdo de París.

Actualmente existe un superávit de electricidad. Perú demanda aproximadamente 7000 MW y la capacidad instalada llega a 12000 MW (más de 3000 MW de esta capacidad instalada es generación a diésel que actúa como reserva por sus altos costos de operación). Analistas entrevistados para este reportaje consideran que esa situación “holgada” puede ser el motivo para que no se impulsen nuevas tecnologías de generación eléctrica, pero advierten que se puede pasar de superávit a déficit de un día para otro por la vulnerabilidad climática que afronta nuestro país y por la dependencia del gas natural o de centrales hidroeléctricas.

La geotermia es una de las energías renovables que destacan los entrevistados. “Funciona las 24 horas del día, los siete días de la semana, ofrece calor y electricidad a la vez, y no requiere agua”, explica Guardia. Sumado a ello, precisa que se encuentra en los lugares de mayor demanda energética del país y que es una tecnología ‘in situ’. “Hay una capacidad de 2860 MW, aunque todavía no se han realizado pozos exploratorios para poder confirmar el potencial real “, sostiene. Los especialistas recomiendan que la quinta subasta incluya la geotermia, aunque el ministerio de Energía y Minas ha señalado que no es posible.

Mientras no exista un plan energético real (que se implemente), y se sigan impulsando diferentes fuentes de energía de manera aislada, en competencia, o producto de lobbies, la diversificación de las matrices energética primaria y secundaria, así como los compromisos de reducción de emisiones contaminantes asumidos por el Perú, serán solo una ilusión.


(Foto: EFE)


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