¡Allá vamos!

foto: andina

EL SECTOR SALUD ENFERMO

Publicado: 2015-09-23

¿Está hablando del Perú o será que se ha equivocado de país? Fue la pregunta que nos hicimos muchos peruanos mientras escuchamos al presidente Ollanta Humala hablar sobre el sector salud en su último mensaje a la nación por Fiestas Patrias. Según el mandatario, su Gobierno ha realizado una inversión “histórica” para implementar la Reforma de Salud (lanzada en 2013), y en los últimos cuatro años, el presupuesto del sector se incrementó en más del 75%, gracias a lo cual se han impulsado programas, se han construido hospitales, entre otras inversiones necesarias. Son cifras realmente impresionantes, pero uno no puede dejar de preguntarse: ¿exactamente, adónde han ido a parar esas inversiones? Las reformas no se hacen realidad de un día para otro, pero basta con echar un vistazo a la odisea kafkiana por la que tenemos que pasar millones de peruanos todos los días frente al sector salud, sea en el sistema público o privado, para entender que entre la promocionada lluvia de millones y la realidad concreta, hay una brecha enorme. Claro, algunos tienen más suerte que otros. 

Empecemos. Si perteneces al Seguro Integral de Salud (SIS) del Ministerio de Salud (Minsa), que prioriza poblaciones en situación de pobreza y pobreza extrema, vas a enfrentar problemas. El SIS, de carácter gratuito y semicontributivo, ha superado largamente las barreras de la afiliación por condiciones de pobreza, y cuenta a la fecha con casi 16 millones de afiliados (oficialmente, las personas en condiciones de pobreza en el país suman alrededor de 8 millones). Parece una buena noticia que tantas personas puedan beneficiarse de este seguro, pero lamentablemente afiliación no equivale a atención. Es decir, puedes estar afiliado y, sin embargo, recibir un servicio muy deficiente, claramente expresado en el enorme déficit de hospitales, camas y personal médico, o ser atendido a destiempo. Margarita Petrera, experta en salud, sostiene que la principal limitación del sector no es solo de infraestructura, sino fundamentalmente de recursos humanos especializados. Por su parte, Alexandro Saco, coordinador nacional de Foro Salud, habla de un déficit de 15.000 médicos en el sistema público.

Si estás en el seguro social —Essalud—, que comprende a los trabajadores y sus familiares asegurados, tienes que tener una paciencia casi zen, pues cada cita que saques te demandará una espera de dos o tres semanas, y posiblemente más de un mes para una intervención quirúrgica. La gente se enferma o incluso muere en la espera. Un déficit de camas bastante grande, de aproximadamente 14.000, según Saco, convierte al seguro social en un embudo para sus aproximadamente 10 millones de asegurados. 

En el caso de los seguros privados —rubro de negocio que ha crecido vertiginosamente en los últimos años, a través de cadenas de clínicas privadas que ofrecen diferentes gamas de seguros de salud—, se calcula que hay más un millón de asegurados y una demanda creciente. Esta demanda es una consecuencia, en gran medida, de las carencias del sistema público, pero genera los mismos problemas: esperas, fallas en la calidad del servicio y gastos de bolsillo cada vez mayores para el asegurado. El mes pasado, el portal periodístico Ojo Público creó Cuidados Intensivos, una aplicación periodística para vigilar el negocio privado de la salud y reveló un ranking de las 32 empresas de salud más sancionadas por Indecopi, con hasta S/.10,3 millones en multas, por incurrir en malas prácticas de atención, negligencia médica, etc. 

¿Y ahora quién podrá defendernos? Es la pregunta que surge entre todos los peruanos. Pues existe una superintendencia de salud denominada Susalud, que literalmente debe proteger los derechos en salud de cada peruano. Sin embargo, recaen muchas dudas sobre la misma jefa por sus vínculos con el sector privado y por haber declarado, en una polémica entrevista con Ojo Público, que hay libre mercado en la salud. Por lo señalado, se puede afirmar que el sector salud está enfermo y atrapado en un círculo vicioso de falta de inversión, mala gestión y déficit. Y ante este panorama, la pregunta que se cae de madura es: ¿si el país ha dispuesto de suficientes recursos económicos y condiciones macroeconómicas favorables en los últimos años, por qué no se ha dado una reforma real del sistema? 

Según el BCRP, entre el 2002 y el 2012, se registró un crecimiento acumulado del PBI de 72,1%. Entonces, ¿falta  voluntad política para llevar adelante una verdadera reforma que rompa esta fragmentación, vaya integrando los sistemas y garantice atención de calidad sin empobrecer a los peruanos? Si bien hasta los más críticos han reconocido avances, especialmente en el SIS, casi no hay experto en el tema que hable de una verdadera reforma en el sector. Mucho menos hoy, que el presupuesto del Minsa para el 2016 podría ser recortado en 18%, según una propuesta del MEF. 

No todo es dinero, pero si en el marco de una reforma y una lluvia de anuncios se reduce el presupuesto y se dan señales contradictorias, existen claras razones para no confiar.


Escrito por

Cecilia Niezen

Periodista interesada en temas económicos, sociales y ambientales. Espacio para compartir información e ideas. @cniezen


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