¡Allá vamos!

SIN DEMOCRACIA NO HAY IGUALDAD

Así de simple ...

En estos meses electorales se habló hasta el cansancio de crecimiento económico pero no de cómo reducir las brechas de desigualdad existentes . 

CECILIA NIEZEN

Publicado: 2016-05-25

Los peruanos y peruanas nos hemos acostumbrado a vivir con las desigualdades sociales más extremas, como si fueran normales. Si te tocó vivir al otro lado de ese cerro, el lado pudiente, pues disfruta de tu vida y punto. Si te tocó vivir del otro lado, incluso hay quienes piensan que es tu culpa porque algunos peruanos y peruanas salieron adelante de la pobreza más extrema. No puedo creer que exista un muro de casi 10 kilómetros que divide dos distritos en mi ciudad (San Juan de Miraflores y Las Casuarinas) y que eso sea justificado social y legalmente. Si estás en la Avenida Benavides, en algún punto de Chorrillos o de Lima, puedes ver esa enorme muralla. De cerca, te encontrarás con miles de historias y testimonios de lucha. La señora Sara Torres, por ejemplo, vive en Pamplona Alta y puede llegar a pagar hasta 10 veces más por agua de lo que paga una persona viviendo en una zona residencial. Junto a otras mujeres, lucha día a día por acceder a servicios básicos. Ella vive en la condición oficial de pobreza monetaria, pero la dimensión de sus carencias, y la de los vecinos y vecinas de muchas partes de ese distrito va mucho más allá. 

En este país que creció por más de 10 años a ritmos mayores al 6% y que fue aplaudido por organismos internacionales y calificado como un milagro económico, viven siete millones de personas en condición de pobreza monetaria. En años recientes, muchos abandonaron la situación de pobreza, entre otras medidas, por un mix de programas sociales entre los que se cuentan los de transferencias condicionadas como Juntos. Hoy, que la economía no crece como ayer, el riesgo de que esos programas se reduzcan y que miles de personas regresen a la pobreza no es bajo. 

Es un riesgo también que nuestros derechos básicos, bastante precarios, sean cada vez más privilegios inalcanzables que derechos. En Perú, de acuerdo con Foro Salud, solo un 30% de personas accede a servicios de salud. Enfrentan diferentes obstáculos económicos, geográficos, interculturales. En Perú, uno muere en la espera. En este país, solo tres de cada 10 peruanos tiene un empleo decente de acuerdo a los estándares de la OIT. El trabajo precario campea. Una persona que nació en Lima puede alcanzar el doble de años de escolaridad que una persona en las regiones con mayores índices de pobreza. Un niño que nació en una de las zonas menos desarrolladas del país tienes 10 veces más posibilidades de padecer desnutrición crónica que un niño que nació en las regiones más desarrolladas. 

Entonces viene la pregunta: ¿por qué vincular Democracia e igualdad? Primero, por principios. En una democracia no se ofrecen servicios por favor o clientelismo político sino fundamentalmente porque son derechos. En una democracia no se deberían aprobar  normas que no representen los intereses de la ciudadanía. Deben aprobarse e impulsar normas que busquen el bien común. Pero ¿cómo determinas el bien común? Claramente, permitir una draga en un río no representa el bien común. El interés económico cortoplacista de un puñado de personas no puede ser más importante que la salud de miles y la protección de nuestros ecosistemas. Tomemos en consideración los derechos de todos y todas. No hay ciudadanos y ciudadanas de primera, segunda o tercera clase. No debemos permitir inversiones sin consulta y participación ciudadana. No debemos permitir regímenes laborales que solo benefician a unos grupos (se lanzan como temporales pero se convierten en permanentes).  

Pero hay un tema de fondo: la justicia fiscal. La elusión y evasión tributaria. Tal vez a ti te persiguen y te cierran el negocio por infracción tributaria. Hablando de salud,  te dicen que debes esperar dos meses para operarte en un servicio de salud público. La infraestructura y calidad de la enseñanza que recibe tu hijo o hija tal vez sea deplorable, y tal vez seas una de esas madres que sigue reclamando por la promesa incumplida de colegios modelos que siguen en construcción. ¿Por qué permitimos entonces que nos digan que no hay recursos económicos cuando, según SUNAT solo tres empresas (LAN, Telefónica y Claro) le deben al fisco cerca de US$2.650 millones? En la misma línea, desde cifras oficiales, si se hubiesen auditado todos los casos de manipulación de precios de transferencias de las exportaciones en Perú, el Estado pudo haber recaudado unos US$3.360 millones en ingresos fiscales adicionales. Esa cifra representa el 84% del presupuesto en educación, calcula Carlos Bedoya de Latindadd. 

En una democracia la información debe fluir así como la transparencia. Este 5 de junio, día electoral, defendamos esa democracia que tanto nos costó rescatar hace casi 20 años. Y apostemos por mayor transparencia e igualdad.  (Ver más información sobre democracia y lucha contra la desigualdad en la plataforma de vigilancia política www.actua.pe )


Escrito por

Cecilia Niezen

Periodista interesada en temas económicos, sociales y ambientales. Espacio para compartir información e ideas. @cniezen


Publicado en